http://www.kl.unibe.ch/sec2/neufeld/faecher/spanisch/Inicio/Actividades/Trabajos/2001/TM-guerrilla/Guerrilla-otros.htm
Los grupos paramilitares fueron fundados por los hermanos Castaño, cuyo padre fue asesinado por las FARC, como venganza y "autodefensa", como dice la leyenda. Pero la verdad es que la venganza apenas puede ser el origen de la historia y no permite explicar la expansión de los paramilitares, un grupo armado con una fuerza de unos 5000 hombres, que en los últimos diez años ha logrado hacerse presente en veinticinco departamentos del país.
La información siguiente la conseguí al leer una entrevista con el jefe de los paramilitares, Carlos Castaño5. Es muy interesante porque en ella se ve cómo se justifican los paramilitares, cuáles son sus fines y qué papel juegan ellos en el conflicto de Colombia. Vamos a ver cuál es el sentido de la existencia de estos grupos armados, según ellos mismos.
Carlos Castaño ve el ELN como un grupo que no controla
el territorio, que está fragmentado y que tendrá que
negociar de alguna manera con los paramilitares. Como sabe que
las FARC tan sólo son fuertes en el sur del país,
pero no en el norte, afirma que, si las FARC fueran fuertes por
todas partes, no estarían dispuestas a hablar de paz con
ningún gobierno.
Dice que los grupos de autodefensa quieren crecer y golpear a la
guerrilla hasta donde las FARC lo permitan. En muchos lugares, la
guerrilla y los paramilitares se disputan el territorio palmo a palmo.
Es imposible predecir quién ganará esta pelea, pero
es fácil prever que, en todo caso, los paramilitares van a
desempeñar un papel cada vez más significativo tanto
para la guerra como para el proceso de paz. Castaño no cree
que sea seria la actitud de las FARC, que anunció el congelamiento
de los diálogos de paz con el gobierno con el argumento de
que no hace lo suficiente para desmontar los grupos militares. Cree
que es una decisión altamente estratégica y que las
FARC quieren imponerles a las negociaciones el ritmo y las condiciones
que les convienen. Según esto, los paramilitares no quieren
ser obstáculo para el proceso de paz y están dispuestos
a terminar todas sus acciones a nivel nacional si las FARC, como
un gesto sincero de paz, liberan a todos los secuestrados civiles
y cesan todo secuestro futuro mientras avanzan las negociaciones.
Esto es lo que, según Castaño, piden ellos "y
todos los demás colombianos". Continúa diciendo
que los paramilitares no pueden abandonar sus acciones sin ponerles
condiciones a las FARC, porque la guerrilla es cada vez más
fuerte. Los paramilitares y los guerrilleros se golpean militarmente,
siempre tratando de hacerse daño en sus "santuarios" y
así mueren siempre muchos civiles.
En el año 2000, el Ejército y el gobierno decidieron
enfrentarse a los paramilitares después de las últimas
masacres. Castaño ve eso como una actitud del gobierno totalmente
equivocada. Cree que el presidente Pastrana quiere perseguirlos para
debilitarlos y, como reacción, los paramilitares se van a
aferrar mucho más a su lucha por cuestión de dignidad.
Está seguro de que esta actitud del gobierno contra los paramilitares,
aunque es accidental, se debe a la presión de sus enemigos,
la guerrilla, que también en el futuro será identificada
como objetivo militar de los paramilitares. Piensa que el gobierno
todavía no está dispuesto a tomar una determinación
clara con respecto al tratamiento de los paramilitares, pero está seguro
de que en algún momento el presidente Pastrana tomará una
posición verdaderamente sensata, respetándolos. Esa "posición
sensata" del presidente es para Castaño que Pastrana
no pretenda nunca que los paramilitares se autodisuelvan antes que
la guerrilla, que no crea jamás que el movimiento de los paramilitares
es destruible militarmente y que ni se le ocurra que es desmontable.
Exige además que Pastrana entienda que los paramilitares,
si bien son respetuosos con las instituciones, no van a acatar cualquier
orientación del presidente si consideran que es equivocada
y no le conviene al proceso de paz, o si consideran que va en contra
de sus principios. El gobierno debe ver a los paramilitares como
un movimiento nacional antisubversivo con un proyecto político
perfectamente definido.
Los paramilitares matan a todos los que podrían ser miembros
de la guerrilla, aunque no se pueda exactamente saber si son de la
guerrilla o campesinos. Castaño dice que está convencido
de que la gran mayoría de las personas que caen son de la
guerrilla o de su base de apoyo y que, cuando cae uno de éstos,
se están salvando muchos otros que esos iban a matar más
adelante. Claro que también mueren inocentes, pero son los
menos. Ante los excesos imperdonables, Castaño dice que no
quiere justificar lo que están haciendo los paramilitares,
pero dice que lo va a justificar más adelante el país.
Es conocido que los paramilitares tienen conexiones con el Ejército, pero el líder paramilitar dice que desde hace algún tiempo, la inteligencia militar está destinada a perseguir e identificar a los paramilitares. Dice que la tolerancia del Estado y del Ejército es mucho más evidente con la guerrilla que con ellos. El delito de los paramilitares, la creación de grupos ilegalmente armados, da muchos años de cárcel, mientras los delitos atroces de la guerrilla los encubren bajo el manto de la rebelión y la sedición.
Desde un principio, los paramilitares han sido relacionados con los grandes narcotraficantes, como a principios de los años ochenta con Pablo Escobar. Hoy día, analistas, autoridades judiciales y la propia policía constatan la coincidencia entre las áreas de avance militar y las de la narcoproducción, el tráfico de drogas y armas, como por ejemplo en Urabá. También es significativo que los paramilitares ataquen zonas de guerrilla pero, curiosamente, donde hay cultivos ilícitos, es decir coca. Muchos creen que es para apoderarse del negocio. Castaño se justifica diciendo que los paramilitares son una fuerza antisubversiva nacional con presencia determinante en todos los territorios donde hay guerrilla.
Cuando se preguntó a Castaño si los paramilitares apoyaban a los ganadores y grandes hacendados, dijo que en todas las regiones donde había guerrilla se estaban formando grupos paramilitares nativos y que ellos mismos los capacitaban, los profesionalizaban y les permitían desarrollar acciones antisubversivas. Según él, el mito de que la población civil no puede defenderse, se acabó.